Nos tomabamos un café en la YPF de Casanova y empezamos a organizar algo para lo que faltaba casi un año. Así como estaba, los integrantes del viaje serían Guillermo, Javier, Diego y Yo. Saldríamos el 15 de enero con destino a Ushuaia. ¿Por qué Ushuaia? Es que les había contado que tanto me había gustado el Machu Picchu, que lo mejor que podría hacer, es buscar un nuevo desafío e irme bien lejos. “Bajamos por la 3, y subimos por la 40”, ya estaba el mapa marcado y desde entonces la vida nos fue cambiando todo, menos el recorrido.
Al momento en que escribo esto, Javier nos ganó de mano. Ahora vive en el Calafate. Diego se debate entre sus responsabilidades y sus posibilidades para llegar a tiempo all sábado que es la partida. Guillermo se nos suma a mitad de camino en un vuelo directo, luego de pedirse 5 días en su trabajo. Y yo, cuento con Rocío como acompañante quien supo confirmar a último momento. Hubo un “último momento” y es que la vida de los 4 de la YPF se había complejizado y se me agotaban las posibilidades de hacer tan largo viaje.
En estos últimos meses fui preparando mecánicamente al Palio, al volver del Perú y, luego del incidente en el desierto de Atacama con la pinchadura del radiador, terminé haciendo un cambio de aros. Hace poco, un recambio del Turbo (Garret), amortiguadores, cubiertas, reajuste del cubre carter. Todo listo. Atrás quedaban los problemas y por delante quedan las cuotas del GPS (Grimax 4.3 altamente recomendable) en reemplazo del que me habían robado. Mención, ayer papá me regaló unos anteojos de sol. Ya no falta nada.
Antes de fin de año había salido a probar el Turbo, con un primer destino a Chascomús, el auto se comportó de maravillas, luego continuamos hacia San Clemente del Tuyú. Chascomús se presentó muy desarrollada para el turismo en cuanto a la oferta gastronómica. Hay un bodegón económico muy rico, “Lo de Mirtha”. Y ofertas mucho más pretenciosas en la vera del lago. Hay un restaurante junto a la feria artesanal que tiene una interesante carta para comer o para unos tragos cuando cae la noche. Buena música. La feria artesanal tiene cosas interesantes también. Pero a la noche prácticamente no hay nada más que salir a dar vueltas a la plaza con el auto.
San Clemente estaba un poco desprolijo debido a que el sector comercial estaba bajo la construcción de unas veredas anchas y muy coquetas que seguramente hoy en día ya se encuentran finalizadas. La oferta gastronómica es muy variada y algo más cara que Chascomús. Vadinho, fue lo único que puede resultar interesante en la noche. Pero lo importante fue ver el partido de Vélez junto a otro fortinero. Y también ver la playa, que Rocío hasta entonces no conocía.
Mención especial al parador “Atalaya”, un desayuno de 3 medialunas y café con leche sale 15$, pero las medialunas son enormes, muy ricas (aunque la fama está algo sobredimensionada). Y el café con leche es (sin mentir) el más rico que haya probado en mi vida. Una delicia que, por favor, no se lo pierdan.
Ya cerrando el día, y seguramente sin volver a actualizar hasta que complete la Primer Etapa, quiero agradecer a todos los colaboradores: En especial a mis viejos por el infinito aguante. A Funcia por el tema del turbo, a Ponce por los mil pesitos que llevo en el bolsillo. A todos ustedes que me están por leer, que se preocuparán o celebrarán por cada etapa. Gracias a Guille que aún le debo la última cuota de la cámara.
Bueno Palio, es hora de recorrer 10 mil kilómetros en 15 días.
Un abrazo,
Iván.





Al momento en que escribo esto, Javier nos ganó de mano. Ahora vive en el Calafate. Diego se debate entre sus responsabilidades y sus posibilidades para llegar a tiempo all sábado que es la partida. Guillermo se nos suma a mitad de camino en un vuelo directo, luego de pedirse 5 días en su trabajo. Y yo, cuento con Rocío como acompañante quien supo confirmar a último momento. Hubo un “último momento” y es que la vida de los 4 de la YPF se había complejizado y se me agotaban las posibilidades de hacer tan largo viaje.
En estos últimos meses fui preparando mecánicamente al Palio, al volver del Perú y, luego del incidente en el desierto de Atacama con la pinchadura del radiador, terminé haciendo un cambio de aros. Hace poco, un recambio del Turbo (Garret), amortiguadores, cubiertas, reajuste del cubre carter. Todo listo. Atrás quedaban los problemas y por delante quedan las cuotas del GPS (Grimax 4.3 altamente recomendable) en reemplazo del que me habían robado. Mención, ayer papá me regaló unos anteojos de sol. Ya no falta nada.
Antes de fin de año había salido a probar el Turbo, con un primer destino a Chascomús, el auto se comportó de maravillas, luego continuamos hacia San Clemente del Tuyú. Chascomús se presentó muy desarrollada para el turismo en cuanto a la oferta gastronómica. Hay un bodegón económico muy rico, “Lo de Mirtha”. Y ofertas mucho más pretenciosas en la vera del lago. Hay un restaurante junto a la feria artesanal que tiene una interesante carta para comer o para unos tragos cuando cae la noche. Buena música. La feria artesanal tiene cosas interesantes también. Pero a la noche prácticamente no hay nada más que salir a dar vueltas a la plaza con el auto.
San Clemente estaba un poco desprolijo debido a que el sector comercial estaba bajo la construcción de unas veredas anchas y muy coquetas que seguramente hoy en día ya se encuentran finalizadas. La oferta gastronómica es muy variada y algo más cara que Chascomús. Vadinho, fue lo único que puede resultar interesante en la noche. Pero lo importante fue ver el partido de Vélez junto a otro fortinero. Y también ver la playa, que Rocío hasta entonces no conocía.
Mención especial al parador “Atalaya”, un desayuno de 3 medialunas y café con leche sale 15$, pero las medialunas son enormes, muy ricas (aunque la fama está algo sobredimensionada). Y el café con leche es (sin mentir) el más rico que haya probado en mi vida. Una delicia que, por favor, no se lo pierdan.
Ya cerrando el día, y seguramente sin volver a actualizar hasta que complete la Primer Etapa, quiero agradecer a todos los colaboradores: En especial a mis viejos por el infinito aguante. A Funcia por el tema del turbo, a Ponce por los mil pesitos que llevo en el bolsillo. A todos ustedes que me están por leer, que se preocuparán o celebrarán por cada etapa. Gracias a Guille que aún le debo la última cuota de la cámara.
Bueno Palio, es hora de recorrer 10 mil kilómetros en 15 días.
Un abrazo,
Iván.





bueno soy la primera en graznar,de nada todo es un gusto. espero cada nuevo comentario para ir
ResponderBorrarleyendo, y disfrutar tu felicidad .rocio ivan a disfrutar¡¡¡¡¡¡
Vamos Iván! Vamos Perliña! Sabé del acompañamiento diario desde acá.
ResponderBorrarGraznando por aca. Las medialunas de Atalaya, desde hace un par de años decayeron en forma desconsiderable.
ResponderBorrarSiga el viaje.
Hola Iván, recién caigo x este blog, me Lei todo el"correte alpaca" y ahora voy por este. Quiero feliciitarte por la travesía al Perú, tu espíritu aventurero y rutero, por tu perla, que mas que perla es un rubi, además de la redacción del blog que es impecable, lo encuentro tan atrapante como un libro.
ResponderBorrarMe encantaria alguna vez hacer una travesía como la tuya. Por ahora en un mes me voy a hacer un viajecito a Bariloche en mi perla, un palio g2 1.3 mpi que espero que sea tan noble como tu TD. Felicitaciones x todo
Ivan, desde Cordoba! Me siento realmente muy identificado por tu espiritu de viaje. Hace un tiempo vengo soñando hacer el viaje a Peru, lo tuyo fue como imaginarme ahi..... En diciembre del 2011 llegue hasta San Pedro en mi perla (un suzuki fun 1.4) y ya me imaginaba en el mismisimo Machu Pichu. Tus hojas de diario son atrapantes y cuando contas de los contratiempos me siento como si fuer yo.... gracias por la onda..... Te mando un fuerte abrazo!!!
ResponderBorrarDenis, muchas gracias por tus palabras.
ResponderBorrarUno de los mayores anhelos para este sitio, es que sirva para que muchos otros viajeros se animen a destinos tan hermosos.