jueves, 20 de enero de 2011

Tercera Etapa: Comodoro Rivadavia - Río Gallegos

El viaje a Comodoro fue tranquilo, hay que destacar que la ruta 3 no nos depara sorpresas, su estado es normalmente bueno, y en algunos tramos la están reacondicionando, por lo que hay que tener cuidado a los desvíos. Ya fuera de Buenos Aires, no hay tramos concesionados y por ello no hay que pagar más peajes (que de todas formas, son baratos, y rara vez superan los 2,2$.

Para ir a Comodoro tuvimos la suerte del viento a favor, el auto consumió muy poco(a diferencia del viaje a Península Valdez). En la madrugada decidí dormir en una solitaria YPF de la localidad Galladares. Cuando el crudo frío sureño me despertó, seguí viaje hacia Comodoro. Pero era tan grande las ganas de dormir que por un momento pensé en orillarme en los estacionamientos de camiones, no lo hice porque en un momento no pude esquivar una liebre y… PUM! Que horror! Había despatarrado un animal!, que mal que me sentí, antes había logrado esquivar 2, pero el tercero, pobrecito, no tuvo chances. Que pena enorme, y el ruido del golpe me acompañó esa noche en la ruta, también la siguiente noche. Pobre conejo/liebre.

Entramos a la ciudad y nuevamente nos acomodamos en el auto. Al despertar, empecé a buscar una estación que contara con duchas, porque los 70km de la Península en ripio nos habían dejado asquerosamente llenos de tierra. Sin exagerar, fueron 15 las estaciones donde consulté por duchas, hasta que un playero de estación enviado por el mismísimo Dios de la limpieza, nos envió a “capaz que las últimas dos estaciones al sur, tienen ducha… fijate”. Ok, sus palabras me convencieron y a esa altura, creía en todo. Nuevamente una YPF nos cobijó, esperamos a que terminaran de limpiar las duchas y para allí nos metimos. Consulté si tenían Wifi, me dijeron que si y entonces me pedí un desayuno. El desayuno no vino hasta que volví a insistir. Ahí nos confirmaron que no había chocolate como para un submarino, y no nos quedó más que pedir café con leche. Consulto a la chica sobre la conexión de internet y me confía que hace días que no anda.. ok, a actualizar el Pingüino en otro momento. Desde entonces, primero pregunto si funciona y luego hago el pedido.

Comodoro nos recibió como pudo, es una ciudad destinada a atender la producción petrolera, asi que no hay un diseño urbanístico orientado al turismo.

Lo realmente importante de conocer Comodoro es una historia paralela.

Historia Paralela:

Allá por el 99 o 2000 yo comencé a navegar por internet (con la friolera velocidad de 33kb), por entonces el 90% de los internautas eran mexicanos o españoles. Normalmente usaba 1 hora de internet los sábados o 2 los domingos. Así, paseando por el sitio “el chat” conocí a Lorena C. (no vamos a recordarle que su segundo nombre es Inés), se nos había hecho habitúe conversar en las tardes de sábado. La crisis de 2001/2002 nos dejó sin internet en casa y así fue como perdí el contacto con ella. La aparición de Facebook hizo que la buscara en reiteradas oportunidades y finalmente un perfil con su nombre apareció. Le envié un mensaje, en él, preguntaba si efectivamente se tratara de ella. Su respuesta, lógica, era que efectivamente ella se trata de ella. Los años pasaron, pero el entusiasmo de vernos era grande. Lorena trajo a sus dos hermosas hijas, Brisa y Pía. Luego del abrazo sobre la vereda del Musimundo de Comodoro, nos llevó en su auto hasta las playas en las afueras de la ciudad. Un increíble lugar que alberga a la crema y nata de los empresarios petroleros. Pese a ello, la playa está casi en un estado virgen, y no intervino la mano del hombre para volver ese lindo lugar en una porquería llena de “amenities”, “deks”, “mediterranian food” y esas cosas que “para arriba es excéntrico y para abajo son ridicudulés”. Fue genial conocerla, conversamos un poco sobre el viaje, un poco sobre sus hijas (insisto, hermosas y muy cariñosas), sobre el sur, sobre su ciudad natal (Madryn), sobre su actual ciudad (Comodoro). Fue genial, finalmente ella tenía que seguir su vida como madre y nosotros nuestra vida de correcaminos. Nos despedimos en la misma esquina del Musimundo, con la promesa de encontrarnos en Buenos Aires, seguramente la terminemos llevando a una playa repleta de “amenities” y “restó”.

Subimos al auto y el rumbo fijado fue Río Gallegos. El desierto es malditamente interminable, de a ratos la estepa se interrumpía con Guanacos u Ovejas. En Río Gallegos dormimos a la vera del Río y luego en la mañana desayunamos en Café Mónaco, donde todo es exquisito y caro. Paseamos por la ciudad a pie. Y fuimos a Helados Tito por recomendación de un amigo. Riquísimo el helado. En la mesa contigua a la nuestra, un hombre consultaba a otro sobre si “llamó a Moyano”, cuando consulté sobre donde quedaba la heladería al mozo del bar, interrumpió para reafirmar la calidad del helado. Es que el mozo nos enviaba a una heladería más “cheta” digamos. Quise pasar a saludar a ese hombre de contactos influyentes, pero cuando volví con mi helado a medio terminar (Bon-o-Bon, Tiramisú y Vainilla Chips, para los curiosos), este hombre ya se había ido. Sacamos un par de fotos a la plaza de los arboles inclinados y nos fuimos. (muchos arboles crecen “en diagonal” a causa de los fuertes vientos). Íbamos a ir a una Pingüinera sobre el final de la ruta 1, pero había que hacer 120km de ripio en mal estado, asique decidimos dar la vuelta y continuar viaje a Ushuaia. Un detalle, mientras Crónica y TN nos informaban sobre el calvario de los varados en el paso a Ushuaia, en los diarios locales se leía que el corte fue levantado por los propios chilenos por razones humanitarias y siempre se destacó que el mismo pueblo proveyó de alimentos, médicos y hasta habitaciones, para los argentinos que no pudieran llegar a destino por causa del corte.

Mañana, la llegada a Ushuaia.



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3 comentarios:

  1. Muy bueno!!
    Pregunta número 1: ¿cómo no se les ocurrió aprovechar el accidente con la "pobrecilla" liebre, y aprovecharla como cena (o desayuno)? Así fueron unos desalmados que desperdiciaron una criaturilla de Dios.
    Pregunta número 2: ¿así que utilicé en tu presencia mi trillada frase "actualizar el pingüino", típica en reuniones cervecera? Gracias por el guiño.

    Excelente el relato. Seguimos atentos...

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  2. Actualizar pingüino creería que va más con la idea del vino de la casa, ese que te sirven en pingüino.

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  3. Helados Tito, no pueden tener mejor logo.

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